Por Guido Robinson Durney Urrutia | Mentes Influyentes 360

Chile enfrenta una contradicción que merece mayor atención pública: mientras el desempleo continúa presionando a miles de hogares, el ecosistema logístico, la distribución de última milla y los servicios asociados al comercio electrónico siguen ampliando su presencia económica. Sin embargo, detrás de esta expansión aparece una pregunta incómoda: ¿estamos construyendo empresas más productivas o modelos de negocio cuya competitividad depende excesivamente de reducir los costos laborales?

No se trata de cuestionar la inmigración ni la legítima iniciativa empresarial. Se trata de examinar si el crecimiento económico está acompañado de condiciones laborales justas, oportunidades profesionales y liderazgos preparados para una economía que exige mucho más que obediencia y cumplimiento de metas.

1. Desempleo y crecimiento logístico: dos realidades simultáneas

Las cifras oficiales muestran una situación preocupante. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la desocupación nacional alcanzó el 9,8% durante el trimestre julio-septiembre de 2026, aumentando 1,3 puntos porcentuales en doce meses. En la Región Metropolitana llegó al 10,4%.

En paralelo, el Observatorio Logístico registra 94.608 empresas con actividades económicas relacionadas con la logística en 2024, un crecimiento del 22% en cinco años. El sector contabilizó aproximadamente 252.638 trabajadores en ese período.

El comercio electrónico también ha impulsado esta transformación. Según la Cámara de Comercio de Santiago, sus ventas bordearon los $9,5 billones durante 2025, con un crecimiento real superior al 9%.

Las cifras muestran un sector en expansión, pero no permiten concluir que todas esas empresas sean subcontratistas ni que el crecimiento de la logística explique el desempleo. Sí justifican examinar cómo se distribuyen sus oportunidades, empleos y beneficios económicos.

La pregunta relevante es quién captura el valor de esta expansión y bajo qué condiciones trabajan las personas que la hacen posible.

2. Migración laboral: oportunidad de integración o riesgo de precarización

La participación de trabajadores extranjeros constituye una realidad estructural del mercado laboral chileno. Su contribución es relevante para sectores como transporte, comercio, distribución y servicios.

Sin embargo, también existen señales que requieren atención.

El INE informó que, durante mayo-julio de 2026, la informalidad laboral de los trabajadores extranjeros llegó al 30,1%. En ese mismo período, su tasa de desocupación fue del 6,5%.

Estos indicadores permiten reconocer una realidad menos simplista de lo que habitualmente aparece en el debate público: los trabajadores migrantes no solamente participan de las oportunidades económicas, sino que también enfrentan vulnerabilidades laborales.

En el caso de la comunidad venezolana, su presencia en distintas actividades económicas chilenas merece una discusión seria. Muchas personas llegan con experiencia profesional, formación técnica y disposición para incorporarse rápidamente al mercado laboral. Otras encuentran en los empleos operativos una oportunidad inmediata de subsistencia.

El problema aparece cuando la necesidad económica, independientemente de la nacionalidad, puede convertirse en una condición de vulnerabilidad frente a empleadores que eventualmente privilegien la disponibilidad, la flexibilidad o la aceptación de condiciones desfavorables por sobre las competencias y la experiencia.

¿Podría existir una ventaja competitiva empresarial basada en contratar personas con menor capacidad de negociación salarial?

Es una hipótesis legítima de investigación, pero no corresponde presentarla como una práctica generalizada ni atribuirla a una nacionalidad determinada sin evidencia verificable.

La competencia empresarial debe construirse sobre liderazgo transformador, productividad, tecnología y gestión, no sobre la vulnerabilidad económica de los trabajadores.

3. Subcontratación logística: ¿eficiencia empresarial o transferencia de responsabilidades?

La externalización de servicios permite a las empresas responder a fluctuaciones de demanda, ampliar operaciones y reducir costos administrativos.

Sin embargo, también puede fragmentar las relaciones laborales. Una empresa principal contrata servicios de una compañía externa y esta última organiza a sus propios trabajadores. En determinadas estructuras pueden intervenir varios niveles de contratación.

Esta fragmentación plantea una dificultad: ¿quién supervisa realmente las condiciones laborales de quienes ejecutan el servicio?

La legislación chilena contempla responsabilidades específicas para la empresa principal. Los artículos 183-B, 183-C y 183-D del Código del Trabajo establecen mecanismos de responsabilidad solidaria o subsidiaria, además de derechos de información y retención respecto de obligaciones laborales y previsionales.

La Dirección del Trabajo fiscaliza el cumplimiento de estas obligaciones.

Por tanto, no basta con que una empresa principal externalice un servicio y considere que toda responsabilidad termina en el contrato comercial.

La verdadera gestión empresarial exige conocer quién trabaja para sus proveedores, si recibe sus remuneraciones correctamente, si cotiza, si dispone de seguridad laboral y si sus jornadas cumplen la legislación.

Una cadena logística eficiente no debería construirse sobre una cadena de responsabilidades difusas.

4. El salario y el reconocimiento profesional: una competencia que debe ser justa

Desde el 1 de mayo de 2026, el ingreso mínimo mensual en Chile alcanza los $553.553 para trabajadores de entre 18 y 65 años y horarios fijados por ley.

Esta obligación no desaparece por contratar a una persona extranjera. Tampoco existe una excepción que permita pagar menos por la nacionalidad del trabajador.

Sin embargo, el debate salarial no termina en el ingreso mínimo.

Existe una diferencia importante entre cumplir el piso legal y remunerar adecuadamente las competencias profesionales.

Un trabajador con formación técnica, experiencia logística, conocimientos administrativos o capacidad de supervisión puede aportar un valor considerablemente mayor que el exigido por un puesto operativo básico.

Cuando las empresas no reconocen esas capacidades, pueden generar una estructura de empleo donde el talento se utiliza, pero no necesariamente se desarrolla.

Esto afecta tanto a profesionales chilenos como extranjeros.

También obliga a plantear una interrogante sobre los procesos de selección: ¿se está contratando por competencias y productividad o por la disposición de aceptar condiciones económicas menos favorables?

Chile necesita mecanismos que permitan comparar remuneraciones, funciones, responsabilidades y oportunidades de ascenso, evitando discriminaciones y prácticas abusivas.

5. El liderazgo transaccional necesita evolucionar

Aquí aparece una dimensión que considero especialmente relevante.

El liderazgo transaccional tradicional se basa en objetivos, recompensas, supervisión y cumplimiento de obligaciones. No es, por definición, un modelo perjudicial. La investigación académica reconoce que la recompensa contingente puede contribuir positivamente al desempeño.

Sin embargo, cuando una organización reduce el liderazgo exclusivamente a instrucciones, control de tiempos, productividad inmediata y cumplimiento de indicadores, termina desaprovechando el potencial de sus colaboradores.

En una industria logística y de e-grocery cada vez más digitalizada, el liderazgo debe incorporar otras capacidades:

  • Desarrollo de competencias y formación continua.
  • Comunicación efectiva entre equipos multiculturales.
  • Reconocimiento del mérito y la experiencia.
  • Participación de los trabajadores en mejoras operacionales.
  • Evaluación del desempeño con indicadores transparentes.
  • Seguridad psicológica y prevención de riesgos.
  • Planes de desarrollo profesional y movilidad interna.

La investigación de Judge y Piccolo (2004), publicada en Journal of Applied Psychology, demuestra que tanto el liderazgo transformacional como determinadas dimensiones del transaccional presentan relaciones positivas con resultados organizacionales.

La discusión, entonces, no consiste en reemplazar una etiqueta por otra. Consiste en superar los modelos de dirección que confunden autoridad con liderazgo y productividad con presión permanente.

Una empresa puede cumplir sus metas de distribución y, al mismo tiempo, fracasar en la construcción de equipos de alta productividad.

6. ¿Qué debería hacer Chile?

La discusión requiere respuestas institucionales y empresariales concretas.

Primero: fortalecer la fiscalización laboral. La Dirección del Trabajo debe contar con capacidad de inspección proporcional a la complejidad de las cadenas de subcontratación, incluyendo revisión documental, remuneraciones, horarios, control sobre la ley del saco,  cotizaciones y condiciones de seguridad.

Segundo: transparentar las cadenas de contratación. Las empresas principales deberían asumir una supervisión efectiva de sus proveedores, sin limitarse a revisar formalidades administrativas.

Tercero: impulsar la empleabilidad nacional. Se necesitan programas de capacitación, reconversión laboral y certificación de competencias para trabajadores chilenos y extranjeros, con especial atención a quienes enfrentan barreras de edad o dificultades de reinserción.

Cuarto: reconocer el talento profesional. Las empresas deben establecer estructuras de remuneraciones y promoción basadas en funciones, experiencia, competencias y resultados.

Quinto: modernizar el liderazgo. Las startups y empresas logísticas deben comprender que crecer no significa solamente distribuir más paquetes, reducir tiempos y aumentar márgenes. También significa construir organizaciones sostenibles, capaces de desarrollar personas.

7. La verdadera competitividad se mide también por la dignidad laboral

Chile necesita inversión, emprendimiento, innovación y trabajadores comprometidos. La migración puede contribuir a ese desarrollo, pero no debe convertirse en una herramienta para debilitar las condiciones de negociación de quienes necesitan trabajar.

Tampoco resulta razonable enfrentar a trabajadores chilenos y extranjeros como si fueran competidores de una misma nacionalidad. Ambos pueden ser perjudicados por prácticas empresariales deficientes, informalidad o ausencia de oportunidades de desarrollo.

El desafío está en construir un mercado laboral donde las reglas sean exigibles para todos y donde el éxito empresarial no dependa de quién está dispuesto a soportar mayores sacrificios económicos.

La pregunta de fondo es si queremos una economía logística | e-grocery,  que solamente entregue productos más rápido o empresas capaces de generar productividad, empleo digno y movilidad social.

Porque el verdadero liderazgo empresarial no se demuestra únicamente en los resultados financieros, sino también en la manera en que se construyen esos resultados.


Autor: Guido Robinson Durney Urrutia
Mentes Influyentes 360 | Consultoría político-económica y análisis sociopolítico.

Referencias y fuentes

  1. Instituto Nacional de Estadísticas (INE). (2026). La tasa de desocupación nacional fue 9,8% en el trimestre julio-septiembre de 2026. https://www.ine.gob.cl/
  2. INE. (2026). Indicadores de ocupación informal y empleo de la población extranjera. https://www.ine.gob.cl/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/informalidad-laboral
  3. Observatorio Logístico de Chile. Panorama de la logística en el ámbito nacional. https://www.observatoriologistico.cl/
  4. Cámara de Comercio de Santiago (2026). Comercio electrónico bordeó los US$10 mil millones en 2025. https://www.ccs.cl/
  5. Dirección del Trabajo. Subcontratación y responsabilidades de la empresa principal. https://www.dt.gob.cl/
  6. Ministerio del Trabajo y Previsión Social. (2026). Código del Trabajo, artículos 183-B, 183-C y 183-D. https://www.bcn.cl/leychile/
  7. Dirección del Trabajo. (2026). Ingreso mínimo mensual. https://www.dt.gob.cl/portal/1626/w3-article-60141.html
  8. Judge, T. A., & Piccolo, R. F. (2004). Transformational and transactional leadership: A meta-analytic test of their relative validity. Journal of Applied Psychology, 89(5), 755–768. https://doi.org/10.1037/0021-9010.89.5.755
  9. Universidad de Chile, Facultad de Economía y Negocios. (2025). Radiografía del trabajo migrante, una oportunidad para Chile. https://mirada.fen.uchile.cl/