Por Guido Durney Urrutia
Investigador independiente | Chile

Cuando la tecnología avanza más rápido que la calidad del trabajo

Hay una paradoja en el corazón del comercio electrónico chileno.

El consumidor puede comprar un producto desde su teléfono, recibir confirmaciones en tiempo real, seguir un mapa y conocer casi exactamente cuándo llegará su pedido. La empresa, mientras tanto, puede administrar inventarios, rutas, vehículos y trabajadores mediante plataformas digitales.

Pero detrás de esa eficiencia existe una pregunta mucho menos visible:

¿Quién paga realmente el costo de la última milla?

La respuesta no siempre está en el precio del despacho.

Muchas veces está en el tiempo de espera del trabajador, en el combustible, en el desgaste del vehículo, en el teléfono utilizado para operar, en los kilómetros recorridos sin carga, en la incertidumbre de los ingresos y, especialmente, en la presión de un sistema donde una aplicación puede transformarse en supervisor, evaluador y mecanismo de asignación simultáneamente.

La Organización Internacional del Trabajo ha identificado precisamente esta transformación: las plataformas digitales pueden trasladar hacia los trabajadores parte de los costos operativos y de inversión, mientras los sistemas algorítmicos organizan, supervisan y evalúan el trabajo.

En Chile, el fenómeno ya no es marginal.

Es parte de la nueva economía urbana.


1. La última milla: el eslabón más caro y más humano

La llamada última milla corresponde al tramo final de la cadena logística: aquel que conecta el centro de distribución, supermercado, tienda o punto de preparación con el consumidor.

Es también uno de los segmentos más complejos.

Una ruta puede parecer eficiente en un algoritmo y ser completamente distinta en terreno.

Un repartidor puede encontrar:

  • congestión;
  • edificios sin estacionamiento;
  • clientes ausentes;
  • ascensores ocupados;
  • direcciones incorrectas;
  • zonas periféricas;
  • esperas en supermercados;
  • pedidos incompletos;
  • problemas de seguridad;
  • retornos sin carga.

El algoritmo observa datos.

El trabajador vive las consecuencias.

Esta diferencia es fundamental para comprender la denominada gobernanza algorítmica.

La OIT define la gestión algorítmica como el uso de sistemas que emplean datos para organizar, asignar, controlar, supervisar y evaluar el trabajo. En las plataformas digitales, esta lógica puede reemplazar buena parte de la interacción tradicional entre trabajador y supervisor.

La tecnología no es el problema.

El problema aparece cuando la tecnología mejora la eficiencia empresarial sin mejorar proporcionalmente la calidad del trabajo.


2. Del trabajador independiente al "precariado algorítmico"

El discurso de la economía de plataformas suele destacar tres conceptos:

flexibilidad, autonomía y oportunidad de generar ingresos.

Son beneficios reales en determinados contextos.

Sin embargo, la flexibilidad puede convertirse en incertidumbre cuando el trabajador no sabe cuánto podrá ganar mañana.

La autonomía puede reducirse cuando una aplicación determina qué tareas aparecen, qué rutas se asignan, qué métricas deben cumplirse y qué consecuencias existen ante determinados comportamientos.

Y la oportunidad puede transformarse en precariedad cuando una parte importante de los costos necesarios para trabajar recae sobre quien ejecuta el servicio.

Este fenómeno puede describirse como precariado algorítmico: trabajadores formalmente autónomos o externalizados que, sin embargo, desarrollan actividades altamente condicionadas por sistemas tecnológicos, métricas operativas y decisiones organizacionales que no controlan completamente.

El estudio de la OIT sobre trabajadores de plataformas de reparto en Santiago identificó precisamente desafíos relacionados con las condiciones laborales y la gestión algorítmica.

Por eso, discutir la última milla exclusivamente desde la perspectiva del consumidor sería insuficiente.

También debemos analizarla desde la perspectiva de quien hace posible la entrega.


3. La Ley 21.431: un primer paso, no el punto final

Chile no carece de regulación.

La Ley N.º 21.431, publicada en marzo de 2022, incorporó al Código del Trabajo normas específicas para trabajadores de empresas de plataformas digitales de servicios. La Dirección del Trabajo posteriormente emitió el Dictamen ORD. N.º 1831/39 para interpretar su alcance.

La regulación reconoce diferentes tipos de actividades vinculadas a plataformas, incluyendo transporte, retiro y distribución de bienes, armado de pedidos e intermediación digital.

Pero la transformación logística continúa.

La discusión actual ya no puede limitarse a determinar si una persona es dependiente o independiente.

También debemos preguntar:

¿Quién controla el proceso?

¿Quién determina las condiciones económicas?

¿Quién asume el riesgo?

¿Quién responde cuando falla el sistema?

¿Quién paga el tiempo improductivo provocado por la operación?

Estas preguntas son especialmente relevantes cuando aparecen modelos de externalización, operadores logísticos y flotas intermediarias.

La cadena puede quedar distribuida entre varias organizaciones, pero para el trabajador la experiencia sigue siendo una sola.


4. El costo oculto: el tiempo que no aparece en la aplicación

Existe un indicador especialmente importante para evaluar la calidad de un trabajo logístico:

El tiempo a disposición.

Imaginemos una jornada de cuatro horas.

El trabajador permanece disponible durante cuatro horas, pero la plataforma contabiliza solamente las entregas efectivamente realizadas.

Si durante 45 minutos espera la liberación de pedidos, otros 20 minutos enfrenta problemas operacionales y posteriormente realiza un retorno sin carga, la productividad económica real de esas cuatro horas puede ser muy diferente de la que aparece en la aplicación.

Aquí surge una pregunta de gestión:

¿Debe considerarse improductivo el tiempo que el trabajador permanece disponible porque la empresa todavía no puede entregarle una tarea?

Desde una perspectiva estrictamente operacional, quizá sí.

Desde una perspectiva laboral y humana, la respuesta merece una discusión mucho más profunda.

El tiempo también es un recurso.

Y cuando una organización necesita que una persona esté disponible para mantener funcionando su sistema, esa disponibilidad tiene un valor económico.


5. Ranking editorial 2026: operadores y modelos de última milla en Chile

Una advertencia metodológica necesaria

El siguiente ranking es editorial y exploratorio. No constituye una certificación laboral, auditoría independiente ni evaluación judicial de las empresas mencionadas.

Se construye considerando cinco dimensiones:

  1. Previsibilidad operacional.
  2. Transparencia de tareas, liderazgo e ingresos.
  3. Capacitación y soporte.
  4. Gestión de flota y tecnología.
  5. Potencial para desarrollar trabajadores desde bajo hacia alto desempeño.

Por ello, una posición determinada no significa que todos los trabajadores tengan la misma experiencia.

🥇 1. Boosmap — Referente de desarrollo operacional

Evaluación editorial: Alto potencial / desempeño destacado

Boosmap ocupa el primer lugar en este ranking por su especialización explícita en picking, shopper y última milla, además de integrar tecnología de ruteo, tracking, capacitación y gestión de flota. La propia empresa señala que desarrolla soluciones de última milla B2B y trabaja con grandes actores del retail.

Un elemento especialmente relevante es la existencia de procesos de capacitación y modalidades diferenciadas para Picker, Shopper y Booster. En su información pública, Boosmap describe capacitación en terreno, procedimientos operativos y herramientas digitales para la gestión de entregas.

Esto ofrece una oportunidad que muchas organizaciones todavía desaprovechan:

transformar un trabajo de reparto en una trayectoria de desarrollo de competencias.

La pregunta estratégica para Boosmap, por tanto, no es solamente cómo entregar más rápido.

Es cómo convertirse en una organización donde un trabajador pueda comenzar con bajo desempeño y progresar hacia un desempeño profesional de alto nivel y pagos efectivos sin errores de calculos.


🥈 2. Zubale — Fuerte componente tecnológico y flexibilidad

Evaluación editorial: Alto potencial / desempeño competitivo

Zubale presenta en Chile un modelo que combina picking, delivery y shopper, con asignación de tareas mediante aplicación y posibilidad de reservar turnos. Su plataforma informa además modalidades de pago diario y mecanismos de productividad.

Otro elemento positivo es la existencia de materiales de capacitación específicos para operaciones de picking y shopper.

Esto es relevante porque la capacitación convierte una simple asignación de tareas en un proceso de aprendizaje.

El desafío está en que la flexibilidad no termine convirtiéndose en una transferencia excesiva del riesgo hacia el trabajador.


🥉 3. PedidosYa y modelos de flota — Escala y presión operacional

Evaluación editorial: Medio-alto / gran capacidad operativa

La principal fortaleza de los grandes ecosistemas de delivery es la escala.

Más pedidos significan potencialmente mayor utilización de la flota y mayor cantidad de oportunidades de trabajo.

Pero la escala también introduce riesgos:

cuando el sistema se vuelve gigantesco, el trabajador puede transformarse en un dato más dentro del tablero operacional.

El desafío de este modelo es equilibrar eficiencia algorítmica con comunicación humana, mecanismos de apelación y reglas claras.


4. Rocktruck —  capacidad logística, importante desafío humano

Evaluación editorial: Capacidad operacional mediana / oportunidad de mejora en experiencia laboral

Rocktruck declara operar como operador logístico tecnológico, con servicios de primera, penúltima y última milla, cross docking y armado y entrega de pedidos. También informa una operación de gran escala en Chile.

Precisamente por su dimensión, el estándar esperado debería ser elevado.

Una organización de gran escala no puede limitarse a mover mercancías.

Debe ser capaz de desarrollar personas, formar liderazgos intermedios, resolver conflictos y entregar canales eficaces de soporte.

Por eso, en este ranking editorial Rocktruck aparece en el último lugar no como una condena empresarial, sino como una señal de oportunidad y mejora:

a mayor escala, mayor responsabilidad sobre la calidad de la gestión.

El desafío es pasar de una lógica centrada en volumen y productividad a un modelo de alto desempeño humano y operacional simultáneamente.


6. El verdadero ranking debería medir algo diferente

El futuro de la logística chilena no debería evaluarse solamente mediante:

entregas por hora.

Necesitamos una métrica más completa.

Propongo un nuevo indicador:

Índice de Desarrollo de Última Milla — IDUM

Este indicador podría combinar:

Productividad + Seguridad + Ingreso neto + Capacitación + Liderazgo + Transparencia + Satisfacción del trabajador + Calidad del servicio.

Una empresa que entrega 10.000 pedidos rápidamente, pero presenta alta rotación, conflictos permanentes, accidentes o incertidumbre laboral, no necesariamente representa un modelo de excelencia.

La verdadera excelencia ocurre cuando:

el cliente recibe bien, la empresa gana dinero y el trabajador también puede desarrollarse.

Ese debería ser el nuevo paradigma.


7. De bajo desempeño a alto desempeño: una hoja de ruta chilena

La transformación no requiere destruir el modelo de plataformas.

Requiere profesionalizarlo.

Nivel 1 — Supervivencia operacional

El trabajador aprende:

  • uso de aplicaciones;
  • protocolos básicos;
  • navegación;
  • seguridad;
  • atención al cliente;
  • cumplimiento de entregas.

Nivel 2 — Competencia

Se incorporan:

  • planificación de rutas;
  • administración del tiempo;
  • manejo de incidencias;
  • comunicación;
  • optimización de combustible;
  • gestión de devoluciones.

Nivel 3 — Alto desempeño

El trabajador desarrolla:

  • indicadores personales;
  • eficiencia operacional;
  • liderazgo;
  • resolución de problemas;
  • conocimiento territorial;
  • gestión de clientes;
  • prevención de riesgos.

Nivel 4 — Liderazgo logístico

Los trabajadores de alto desempeño pueden evolucionar hacia:

  • coordinadores;
  • supervisores;
  • capacitadores;
  • gestores de flota;
  • analistas operacionales;
  • líderes territoriales.

Aquí aparece una oportunidad extraordinaria.

El repartidor no debería ser necesariamente el punto final de la carrera.

Puede ser el comienzo.


8. Tres reformas que Chile debería considerar

1. Transparencia algorítmica

Los trabajadores deberían conocer, en términos comprensibles, los principales criterios utilizados para asignar tareas, calcular remuneraciones, evaluar desempeño y aplicar suspensiones o bloqueos.

La gestión algorítmica no debería convertirse en una caja negra.

2. Reconocimiento del tiempo operacional

El tiempo de espera provocado por la organización del proceso debería ser medido.

No necesariamente todos los minutos deben recibir idéntico tratamiento económico, pero sí deberían formar parte de indicadores transparentes de productividad y calidad laboral.

3. Responsabilidad en las cadenas de externalización

Cuando existen múltiples empresas involucradas, el trabajador no debería quedar atrapado entre:

la plataforma → el retailer → el operador → la flota → el coordinador.

La arquitectura empresarial puede ser compleja.

La responsabilidad no debería serlo.


9. El desafío del liderazgo

Aquí aparece una dimensión que muchas discusiones sobre delivery olvidan:

El liderazgo.

Un mal coordinador puede destruir una buena tecnología.

Una buena aplicación no compensa instrucciones contradictorias.

Un algoritmo eficiente no resuelve un conflicto humano.

Una excelente ruta puede fracasar porque nadie escuchó al trabajador que conoce el territorio.

Por eso, el futuro de la última milla no será exclusivamente tecnológico.

Será sociotecnológico.

La inteligencia artificial, los algoritmos predictivos, el Internet de las Cosas y los sistemas de optimización pueden elevar enormemente la productividad.

Pero necesitan una capa humana igualmente sofisticada.

Tecnología sin liderazgo produce eficiencia fría.

Liderazgo sin tecnología produce esfuerzo improductivo.

La combinación de ambos puede producir alto desempeño.


10. La oportunidad: convertir precariedad en profesionalización

Chile tiene la posibilidad de construir un modelo distinto.

No se trata de demonizar el delivery.

Tampoco de idealizarlo.

Se trata de reconocer que la economía digital llegó para quedarse y que ahora debemos decidir qué tipo de trabajo queremos construir dentro de ella.

La Ley 21.431 representó un avance importante. La evolución internacional también apunta hacia una mayor discusión sobre trabajo decente, derechos y gestión algorítmica. En junio de 2026, la OIT adoptó el Convenio N.º 193 sobre trabajo decente en la economía de plataformas, estableciendo el primer estándar internacional específico para este sector.

Chile puede aprovechar este momento para avanzar desde una regulación reactiva hacia una política de desarrollo humano de la logística digital.

Porque la última milla no es solamente el último kilómetro de una compra.

Es también el último eslabón de una cadena laboral.

Y si ese eslabón se rompe, toda la cadena termina pagando el precio.


Conclusión

La pregunta correcta ya no es:

¿Cómo hacemos que el delivery sea más barato y rápido?

La pregunta del próximo decenio debería ser:

¿Cómo hacemos que sea simultáneamente más productivo, seguro, transparente y humano?

Ese cambio de perspectiva puede transformar radicalmente la logística chilena.

El objetivo no debería ser tener trabajadores disponibles cuando el algoritmo los necesita.

El objetivo debería ser construir profesionales de la última milla capaces de generar valor, aprender, progresar y liderar.

Porque una economía digital verdaderamente avanzada no mide su éxito solamente por la velocidad con que entrega un paquete.

También lo mide por la calidad de las oportunidades que crea para quienes hacen posible esa entrega.

De bajo desempeño a alto desempeño.

Ese debería ser el próximo salto de la última milla en Chile.


Bibliografía y fuentes de referencia

  • Asenjo Cruz, A., Coddou, A., & Dhir, R. K. (2023). The platform economy and transformations in the world of work: The case of delivery platform workers in Santiago, Chile. ILO Working Paper 100.
  • De Stefano, V. (2016). The rise of the “just-in-time workforce”: On-demand work, crowdwork and labour protection in the “gig-economy”. International Labour Organization.
  • International Labour Organization. (2021). The role of digital labour platforms in transforming the world of work.
  • International Labour Organization. (2026). Convention No. 193 concerning decent work in the platform economy.
  • Dirección del Trabajo de Chile. Ley N.º 21.431 y Dictamen ORD. N.º 1831/39 sobre trabajadores de plataformas digitales.
  • Srnicek, N. (2018). Capitalismo de plataformas. Caja Negra.
  • Standing, G. (2013). El precariado: La nueva clase peligrosa. Capitán Swing.

Nota metodológica del ranking

Este ranking debe entenderse como una evaluación editorial preliminar, no como una certificación de las empresas mencionadas ni como una investigación laboral formal. La información pública permite evaluar modelos, procesos y propuestas declaradas por las organizaciones, pero no permite afirmar que la experiencia de todos sus trabajadores sea homogénea.

Precisamente por eso, una segunda versión del estudio podría incorporar una metodología cuantitativa basada en encuestas anónimas a repartidores, pickers y shoppers, indicadores de ingreso neto por hora, tiempos de espera, accidentes, rotación, satisfacción, soporte y percepción de liderazgo.

Eso permitiría convertir este artículo en un Índice Chileno de Calidad de la Última Milla, mucho más robusto y potencialmente replicable anualmente.

Pregunta para los lectores de Mentes Influyentes 360:
¿Chile debería medir a las empresas de última milla solamente por productividad y velocidad de entrega, o también por cuánto ayudan a sus trabajadores a desarrollarse desde un desempeño básico hacia un verdadero alto desempeño?