Autor: Guido Durney Urrutia
Investigador
independiente/networking/divulgador de contenido.
“El derecho a la autenticidad redefine la protección de datos en Chile. Un análisis estratégico sobre vacíos regulatorios y desafíos políticos de la próxima década.”
Introducción:
En la era de la hiperconectividad, la identidad humana ha dejado de ser un atributo exclusivamente biográfico para convertirse en un activo digital estratégico. Cada interacción en línea —desde una compra hasta una opinión política— genera rastros de datos que configuran una representación digital de la persona. En este contexto emerge con fuerza el derecho a la autenticidad de las personas, entendido como la capacidad jurídica, ética y tecnológica de controlar la veracidad, uso y proyección futura de los datos propios.
Chile enfrenta hoy un escenario crítico: marcos
regulatorios fragmentados, brechas institucionales y una aceleración
tecnológica que supera la capacidad normativa del Estado. Este artículo analiza
la seguridad residual de los datos personales, los llamados bolsones
regulatorios y propone una lectura prospectiva de los desafíos políticos
nacionales que marcarán la próxima década, posicionando a Chile como un
potencial referente en América Latina.
Marco conceptual: autenticidad, datos y poder
El derecho a la autenticidad se vincula
directamente con tres dimensiones clave:
- Identidad
digital verificable: capacidad del individuo de demostrar que sus
datos lo representan fielmente.
- Autonomía
informacional:
control sobre cómo, cuándo y para qué se utilizan sus datos.
- Integridad
reputacional:
protección frente a usos indebidos, manipulaciones algorítmicas o suplantación
de identidad.
La seguridad residual de datos alude al
conjunto de datos que persisten en sistemas públicos o privados incluso después
de cumplida su finalidad original. Estos residuos informacionales —mal
gestionados— se convierten en vectores de riesgo para la libertad individual,
la democracia y la confianza institucional.
Bolsones regulatorios: el vacío como amenaza sistémica
Los bolsones regulatorios surgen cuando el avance
tecnológico supera la legislación vigente. En Chile, estos vacíos se observan
especialmente en:
- Inteligencia
artificial aplicada a perfiles ciudadanos.
- Uso
secundario de datos recolectados por plataformas privadas.
- Transferencia
internacional de datos sin trazabilidad efectiva.
- Algoritmos
de scoring social, financiero o laboral.
La ausencia de regulación clara no implica
neutralidad: beneficia estructuralmente a quienes concentran capacidad
tecnológica y económica, debilitando el principio republicano de igualdad ante
la ley.
Diagnóstico chileno: avances y límites estructurales.
Chile ha dado pasos relevantes con la modernización
de su normativa de protección de datos personales y la discusión sobre una
Agencia de Protección de Datos. Sin embargo, persisten limitaciones críticas:
- Fragmentación
institucional.
- Débil
fiscalización efectiva.
- Escasa
formación técnica en el aparato estatal.
- Dependencia
tecnológica de proveedores extranjeros.
Comparado con estándares como el GDPR europeo,
Chile aún carece de una doctrina robusta sobre derechos digitales fundamentales
vinculados a la autenticidad personal.
Prospectiva 2025–2035: escenarios posibles
Desde una mirada prospectiva, se identifican tres
escenarios para la próxima década:
1. Escenario inercial
Chile mantiene ajustes parciales sin liderazgo
regional. Aumentan conflictos judiciales y desconfianza ciudadana.
2. Escenario tecnocrático
Se fortalecen capacidades técnicas, pero con débil
legitimidad social y bajo debate democrático.
3. Escenario político–estratégico
(deseable)
El Estado asume un rol activo como garante de la
autenticidad personal, equilibrando innovación, libertad individual y seguridad
nacional.
Este último escenario posicionaría a Chile como laboratorio
normativo latinoamericano, exportando estándares éticos y jurídicos.
Desafíos políticos nacionales:
Los principales desafíos políticos que enfrentará
Chile son:
- Construir
consensos transversales en torno a derechos digitales.
- Evitar
la captura regulatoria por intereses privados.
- Integrar
la dimensión ética y antropológica en la legislación tecnológica.
- Formar
liderazgos políticos con alfabetización digital avanzada.
“El derecho a la autenticidad no es una cuestión
técnica: es una decisión política de largo plazo.”
Políticas públicas recomendadas:
- Reconocer
constitucionalmente el derecho a la autenticidad digital.
- Crear
un sistema nacional de trazabilidad de datos personales.
- Fortalecer
la soberanía tecnológica del Estado.
- Exigir
auditorías algorítmicas independientes.
- Incorporar
formación en ética digital en la función pública.
“Estas medidas permitirían reducir riesgos
sistémicos y fortalecer la confianza democrática.”
Conclusión:
La próxima década será decisiva. Chile puede optar
por reaccionar tardíamente o liderar con visión estratégica. El derecho a la
autenticidad de las personas no es un lujo académico: es una condición esencial
para la libertad, la dignidad humana y la estabilidad republicana en el siglo
XXI.
“Asumir este desafío hoy es asegurar un país más justo, soberano y confiable mañana.”
Autor: Guido Durney Urrutia
Investigador
independiente/networking/divulgador de contenido.
Bibliografía académica:
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