Desde
el año 2022, Chile ha experimentado un escenario complejo en materia de
seguridad. Si bien los homicidios han mostrado una leve disminución, otros
delitos de alto impacto social, como secuestros, narcotráfico y robos sin
violencia, han aumentado de manera sostenida, dejando en evidencia el notable
abandono de las gestiones estatales en materia de seguridad pública. A
septiembre de 2025, la sensación de inseguridad atraviesa todos los estratos
sociales, golpeando con especial fuerza a las regiones norte y centro del país.
Delitos
en aumento: un escenario preocupante.
El
análisis de los últimos tres años muestra un alza sostenida en diferentes tipos
de delitos, que varían según la zona geográfica:
- Secuestros: han aumentado en un 3% en la zona norte, 2% en la zona centro y
1% en la zona sur.
- Narcotráfico: récords de incautación de drogas con 8 toneladas en el norte, 9
en el centro y 3 en el sur.
- Robos y hurtos sin violencia: incremento del 8% en el norte, 5% en el centro
y 2% en el sur.
Factores socioeconómicos que impulsan la violencia.
La
violencia no surge en un vacío; responde a factores estructurales que se han
agudizado en Chile desde 2022:
- Desempleo y cesantía: las regiones norte y centro presentan las tasas más
altas, coincidiendo con el aumento de delitos.
- Inseguridad empresarial: PYMEs y grandes empresas han reducido personal y
aumentado gastos en seguridad.
- Migración y empleo forzado: los trabajadores migrantes son más vulnerables a
extorsión, ciberataques y empleos precarios.
Impacto regional del aumento delictual:
Zona
norte
La
región norte concentra los mayores problemas de narcotráfico y secuestros. El
desempleo juvenil y la falta de oportunidades laborales han facilitado la
expansión del crimen organizado.
Zona
centro
El
centro del país, con Santiago a la cabeza, enfrenta un aumento en delitos
urbanos, afectando directamente a la población y al entorno empresarial. La
migración interna ha tensionado aún más la capacidad de respuesta estatal.
Zona
sur
Aunque
el sur presenta menores cifras, el alza de robos y hurtos revela la fragilidad
de la seguridad en zonas rurales. La presión migratoria también ha generado
nuevas dinámicas de empleo precario.
El abandono estatal y la falta de coordinación
Las
políticas de seguridad han demostrado una preocupante falta de coordinación. La
ausencia de planes integrales, la rotación constante de autoridades y la
limitada inversión en prevención han dejado a la ciudadanía expuesta. El Estado
ha respondido de forma reactiva y fragmentada, sin atender las causas
estructurales que alimentan la violencia.
Conclusión y recomendaciones:
Chile enfrenta un escenario de inseguridad
creciente, donde la falta de gestión estatal ha permitido el fortalecimiento
del crimen organizado y la vulnerabilidad social. Es urgente impulsar políticas
públicas con tres ejes estratégicos:
1. Prevención social: programas de empleo juvenil, educación técnica y
reinserción laboral.
2. Modernización policial: uso de tecnologías y coordinación con la justicia.
3. Seguridad comunitaria: fortalecer el rol de municipios y organizaciones
sociales.
El desafío no puede seguir postergándose. La seguridad es una responsabilidad compartida, pero requiere liderazgo estatal decidido y transparente.
Bibliografía
y enlaces de interés:
- Instituto Nacional de Estadísticas (INE),
Reportes de Seguridad 2025.
- Ministerio del Interior y Seguridad Pública, estadísticas oficiales
2022–2025.
- Observatorio de Seguridad Ciudadana, informes regionales.
- Centro de Estudios de Políticas Públicas, Universidad de Chile.
Anexos:
Gráficos comparativos
Aumento
de secuestros por zona:
Narcotráfico: toneladas incautadas por zona:
Aumento de robos y hurtos sin violencia:
